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SIAMErotic Massage · Barcelona

Primera vez en un masaje erótico: qué pasa desde que llamas hasta que sales

La mayoría de las dudas de quien nunca ha ido a un centro de masaje erótico no tienen que ver con el masaje, sino con todo lo que lo rodea: cómo se pide cita, si habrá alguien más en la sala de espera, si hay que desnudarse desde el principio, cuánto se paga y cuándo. Vamos por partes.

La reserva

Basta una llamada o un mensaje de WhatsApp con tres datos: qué masaje quieres, cuánto quieres que dure y a qué hora. Si no lo tienes claro, dilo y te orientamos en dos frases; nadie va a interrogarte.

Confirmamos la franja y te damos la dirección exacta con el piso. No hace falta dar apellidos ni dejar tarjeta.

La llegada

El centro está en un edificio de oficinas de Plaça de la Universitat, sin rótulo en la calle ni en el portal. Subes, llamas al timbre y entras directamente a la recepción.

Como cada cita ocupa su propia franja, no te cruzarás con otro cliente ni esperarás en un sofá compartido. Si llegas unos minutos antes, esperas en el salón, con té si te apetece.

Antes de empezar

La masajista se presenta y dedica un par de minutos a preguntar: qué buscas, qué presión prefieres, si hay alguna zona que quieres evitar, si tienes alguna lesión reciente. Es el momento de decir cualquier cosa que te dé reparo; escuchar eso forma parte de su trabajo y no hay nada que la vaya a sorprender.

Después te enseña la cabina, te deja a solas para desvestirte y te ofrece ducha. Las sábanas, toallas y zapatillas son de un solo uso y salen precintadas delante de ti.

Durante la sesión

El tiempo contratado es tiempo de masaje: ni la ducha ni la charla previa se descuentan. La primera parte suele ser lenta, con aceite templado y recorridos largos. Muchos clientes cuentan que la cabeza sigue en el trabajo los primeros minutos y que el cambio llega sin darse cuenta, más o menos al cuarto de hora.

Puedes hablar o quedarte en silencio. Puedes pedir más o menos intensidad en cualquier momento, y también parar. Nada de lo que no hayas acordado va a ocurrir.

El final y la salida

La sesión se cierra con unos minutos de calma y una segunda ducha, ya sin prisa. El pago se hace al final, en efectivo o con tarjeta, y no se pide propina.

Sales a la calle con la ropa que traías, sin olor a aceite y sin nada que delate dónde has estado. Los aceites neutros que usamos no dejan rastro en la piel.

Tres dudas que se repiten

¿Y si me pongo nervioso?

Es lo normal y ellas lo dan por hecho. Se nota en los hombros y en la respiración, y precisamente ahí empieza el trabajo.

¿Cuánto debería durar la primera vez?

Sesenta minutos. Con treinta te quedas a medias justo cuando el cuerpo empieza a soltarse; noventa tiene más sentido cuando ya sabes lo que te gusta.

¿Puedo elegir masajista?

Sí. Puedes mirar el equipo antes de llamar y pedir a quien prefieras, según disponibilidad de esa franja.

Reserva tu primera sesión

En nuestra carta de masajes tienes todas las duraciones y precios sin letra pequeña. Si prefieres decidir por teléfono, llámanos y lo vemos en un minuto.

¿Listo para desconectar?

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